Tras el frío, reconfortan caldos, cocidos ligeros y fabadas moderadas; en primavera, ensaladas verdes, espárragos, alcachofas y quesos frescos; en otoño, setas salteadas, caza suave y guisos de cuchara. Hidrátate con agua, infusiones o mosto; reserva el vino para celebrar sin excesos.
Dedica quince minutos a estirar cadenas posteriores, masajea gemelos con una pelota, eleva piernas, cena temprano y duerme a oscuras. Si puedes, regálate termas como Panticosa, Caldes de Boí u Ourense. La recuperación no es lujo: es el secreto para querer repetir pronto.
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